CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

lunes, 14 de mayo de 2018

SENDERO DE LA BARCA

La localidad salmantina de Vilvestre, integrada en la comarca de Vitigudino, se asoma a uno de los mejores balcones sobre el río Duero encajonado en un hermoso cañón que sirve de frontera natural entre España y Portugal y nos proporciona un magnífico y gratificante paseo hasta la misma orilla del río. Es día 6 de mayo de 2018. Pincha en "play" y comenzamos este apasionante viaje.
El Sendero de la Barca comienza entre los contrafuertes de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVI, en compañía de un pequeño rebaño vacuno que baja
hasta el precioso Rollo de Justicia, un crucero de estilo gótico manuelino donde antaño se ejercía y se mostraban las cabezas de los diferentes ajusticiados.
 El mapa y todos los datos del itinerario los podeís ver y descargar enSENDERO DE LA BARCA 
Desde el Rollo Jurisdicional, la Calle Hondovilla nos conduce hacia un paisaje tipicamente arribeño
con hermosos corrales donde sestea el numeroso ganado vacuno que
cruza el abrevadero y pilón de El Sierro.
Las indicaciones con balizas blancas y amarillas nos introducen por un radiante y lozano sendero que transcurre entre pequeñas huertas valladas de piedras
y un gigantesco estanque donde pulula una tupida y compacta vegetación acuática.
El camino nos atrinchera y parapeta hasta 
topar contra la enorme y descomunal Peña del Tío Julián, una hercúlea roca de granito para dar rienda suelta y jugar con nuestra imaginación.
"Las mañanas de mayo, las mejores del año" y 
"flores en mayo, tarde o temprano hallo", 
el refranero castellano apunta con exactitud las sensaciones y particularidades que representa este mes en el calendario anual.
Continuamos por la senda toscamente empedrada entre la abundante vegetación,
serpenteando entre las paredes de los bancales
y la maravillosa impresión de tonos y matices que nos va dejando el camino a su paso.
Aparece el sensacional y fastuoso escenario por el que se desenvuelve el Duero fronterizo entre España y Portugal
en un perfecto juego de volúmenes y un impecable equilibrio natural que domina la mayor parte de estos maravillosos Arribes.
Seguimos el descenso entre la abundante vegetación
con las vistas sobrecogedoras del embarcadero de La Barca,
mientras vamos jugando con nuestra cámara fotográfica
en los pintorescos refugios diseminados por la ladera.
El agradable ambiente se llena de aromas de cantuesos,
balsámicas chumberas
y perfumadas esencias de olivos, almendros y encinas.
Vamos desgranando el paisaje bravío de los Arribes conformado por roquedos árboles y matorrales
que se extienden, gradual y escalonados, hasta vislumbrar el Duero que absorbe toda nuestra atención.
La senda desemboca en un camino donde debemos girar a la derecha para encontrarnos con la carretera que nos descenderá hasta La Barca por uno de los parajes mas  maravilloso y fascinante del río Duero internacional,
entre naranjos y limoneros tipicamente mediterráneos, pero dentro de la provincia de Salamanca.
La mejor manera de conocer el Parque Natural Arribes del Duero es estar en él, y la mejor manera de estar, es navegar por su corazón recorriendo sus aguas.
Este extraordinario trayecto navegable transita los parques naturales de el Douro Internacional en Portugal y los Arribes del Duero en España.
Hemos tomado un barco que nos mostrará el esencial y llamativo 
dramatismo y espectacularidad de los Arribes
y que nos ayudará a sentirnos parte de este espléndido y maravilloso entorno.
Escalofriantes y vertiginosas cascadas 
quedan grabadas en nuestras miradas,
contemplando un brutal y extraordinario ecosistema
que hace encontrarnos en un mundo aparte
dentro de un idílico remanso lleno de paz y tranquilidad y ajeno a las prisas y urgencias de la ciudad.
Una grata sensación de libertad nos invade navegando entre una naturaleza en estado puro
que contempla infinidad de almeces, enebros y carrascos
y escucha la enorme quietud y serenidad que se esparce por todo el Duero.
Finalizamos nuestro crucero para regresar a Vilvestre, deshaciendo lo andado entre el rojo de las rosas
y las estupendas vistas primaverales de los Arribes.
Para convertir el Sendero de la Barca en una senda circular seguiremos el efluvio de olivos,
almendros y encinas por un tramo muy exigente que remonta los 193 metros del embarcadero hasta los 590 de Vilvestre.
Irrumpen y acometen tiernos y suaves matices
entre los "cotos" y bancales de almendros
en los que destaca la Peña de la Batueca, una mole granítica
entre un ejército de chumberas.
El calor aprieta entre las "cortinas" de piedra
mientras nos vamos despidiendo de las bellas panorámicas que nos deja el río Duero.
El camino zigzaguea varias veces por el empedrado
hasta alcanzar el frescor de algunas praderías
y la Fuente del Caño de la Salgada, que nos describe y dibuja el cielo por el que pasamos.
Los últimos 500 metros los hacemos por carretera hasta atrapar la Casa Consistorial de Vilvestre.
Por sus calles vamos ascendiendo el Cerro del Muro
tomando sus 643 metros de altitud donde podemos ver un crucero
y admirar la Ermita Virgen del Castillo,
saboreando el prodigioso y asombroso mirador del Duero
y el embarcadero de La Barca.
Paseamos por las ruinas del Castillo
subiendo a su vértice geodésico
para poder disfrutar de todo el esplendor y la belleza vertiginosa del Arribe.
El retrato de mis compañeras de viaje finaliza el paseo
por este sensacional balcón de los Arribes Salmantinos
que te deja con ganas de ver el siguiente y con la tristeza de no disponer de suficiente tiempo para verlos todos.
Increible Vilvestre, lugar del que no queremos marchar.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
Hasta una próxima aventura. 
ÁLBUM DE FOTOS: SENDERO DE LA BARCA